| Caricias - Infantiles |
Cuando pensabas que no te veía, te vi pegar mi primer dibujo al refrigerador, e inmediatamente quise pintar otro.
Cuando pensabas que no te veía, te vi arreglar y disponer de todo en nuestra casa para que fuese agradable vivir, pendiente de detalles, y entendí que las pequeñas cosas son las cosas especiales de la vida.
Cuando pensabas que no te veía, te vi sacando fuerza de tu interior y supe que tenemos una fuente de energía interna que nos impulsa a lograr lo que nos proponemos.
Cuando pensabas que no te veía, te vi preocuparte por tus amigos sanos y enfermos y aprendí que todos debemos de ayudarnos y cuidarnos unos a otros.
Cuando pensabas que no te veía, te vi dar tu tiempo y dinero para ayudar a personas que lo necesitaban y aprendí que podemos compartir con lo demás lo que tenemos.
Cuando pensabas que no te veía, te sentí darme un beso por la noche y me sentí amado y seguro.
Cuando pensabas que no te veía, te vi atender la casa y a todos los que vivimos en ella y aprendí a cuidar lo que se nos da.
Cuando pensabas que no te veía, vi como cumplías con tus responsabilidades aun cuando no te sentías bien, y aprendí que debo de ser responsable cuando crezca.
Cuando pensabas que no te veía, vi lagrimas salir de tus ojos y aprendí que algunas veces las cosas duelen, y que esta bien llorar.
Cuando pensabas que no te veía, vi que te importaba y quise ser todo lo que puedo llegar a ser.
Cuando pensabas que no te veía, aprendí casi todas las lecciones de la vida que necesito saber para ser generoso, fuerte, amoroso, creativo, productivo y feliz cuando crezca.
Cuando pensabas que no te veía, te vi y quise decir:
¡Gracias por todas las cosas que vi cuando pensabas que no te veía!
Favoritos
Compartir
Enviar por email
Visitas: 390
Comentarios (1)

Escribir comentario
